
Ricardo Cuevas
Estudio de Arquitectura, Interiorismo, Iluminación y Paisajismo Integrados.
Ricardo Cuevas & Associates es un estudio interdisciplinario dedicado a la arquitectura, interiorismo, iluminación y paisajismo integrados. La formación de Ricardo Cuevas comenzó en la Escuela de Arquitectura de la PUCV, donde obtuvo el título de Diseñador Industrial, especializándose en arquitectura interior con estudios complementarios en el IED Milán, Mercosur Design, la Universidad Sapienza de Roma y DUOC UC en marketing. Durante casi diez años ejerció como docente en universidades y centros politécnicos, lo que enriqueció su enfoque crítico y proyectual. Hoy, lidera un equipo enfocado en arquitectura perceptual, look & feel y estética aplicada, tanto en proyectos corporativos como residenciales. Entre sus obras más reconocidas se encuentran el hotel Nothofagus Huilo Huilo, destacado por National Geographic, y Hotel Termas de Chillán, considerado por Forbes y Bloomberg como uno de los mejores destinos de ski del mundo. También han desarrollado proyectos internacionales como Highpark (Colombia) y Urubici (Brasil), entre otros.
En un mundo que avanza a velocidad vertiginosa, el diseño de interiores está retomando un rol fundamental: el de cuidar, proteger y devolvernos lo esencial. Conversamos con el destacado interiorista chileno Ricardo Cuevas, quien en esta entrevista nos revela cómo el diseño puede contribuir a crear espacios más saludables y armónicos a través de materiales innovadores y decisiones conscientes, integrando tecnología, sostenibilidad y alma.
Siento que el bienestar era, en realidad, una forma de vida muy propia de nuestros antiguos, una forma de habitar que hemos ido perdiendo en medio de la vorágine de las ciudades, del exceso de estímulos, del encierro frente a las pantallas… vivimos en lo que yo llamo “la era del retener”. Durante la pandemia, de hecho, nos vimos forzados a observarnos, a reconocer cómo estábamos viviendo realmente… y fue entonces cuando notamos que habíamos perdido sensibilidad.
En ese escenario, el diseño se vuelve clave. Es la herramienta que nos permite recuperar esos aspectos esenciales de la habitabilidad cotidiana, no como algo rápido o de paso, sino como una experiencia sentida, consciente.
Lamentablemente, nuestra memoria es frágil. Por eso, nuestra tarea como profesionales del diseño es enorme: tenemos el desafío de reconstruir esa sensibilidad perdida y aportar, desde nuestro oficio, a una vida más equilibrada y saludable.
Diseño responsable y materiales conscientes
La elección de materiales y tecnologías en un proyecto ya no solo responde a criterios visuales. ¿Qué importancia le das hoy a la sostenibilidad y a la innovación en los productos que incorporas en tus proyectos?
Para mí es fundamental. Cada proyecto representa una oportunidad para contribuir no solo al diseño como disciplina, sino también a las industrias creativas, las artes y los oficios. Me interesa profundamente que cada propuesta tenga un sello único, con identidad propia, y eso se logra también a través de los materiales que elegimos.
La elección de materialidades no es arbitraria: responde a una expectativa, a una visión, a una sensibilidad que interpretamos en conjunto con cada cliente y contexto. En ese sentido, sostenibilidad e innovación no son opciones extra, sino pilares esenciales del diseño contemporáneo.
El interiorismo, hoy más que nunca es mucho más que estética, sumando biología, psicología y energía. Un buen diseño debe mejorar cómo vivimos y cómo nos sentimos. Y esto parte desde una correcta elección de materiales hasta cómo circula el aire o la luz en el lugar. Hoy más que nunca, la salud y el diseño están conectados.

En mi caso, suelo especificar cortinas HunterDouglas con control remoto porque es muy cómodo adaptarlas al asoleamiento natural durante el día. Esa capacidad de acompañar el ritmo solar mejora no solo la eficiencia, sino también la experiencia de habitar.
El nuevo Toldo Green® se suma a esta lógica, pero con una propuesta aún más potente: no solo protege del sol, sino que purifica el aire reduciendo la concentración de contaminantes en el ambiente. Ese nivel de impacto lo convierte en una solución altamente valiosa, tanto para proyectos residenciales como comerciales.
Además, estoy trabajando actualmente en interiores donde el aroma es parte del sello de identidad del diseño. En ese sentido, integrar purificación ambiental con control solar es una coordenada más dentro de mi enfoque integral: crear atmósferas sensoriales, saludables y memorables.
En tu experiencia, ¿qué elementos son imprescindibles al momento de diseñar un espacio que se sienta saludable y armonioso?
Para mí, la clave está en la coherencia del proyecto y el respeto profundo por el contexto y el entorno. Cada espacio—ya sea de una empresa o de un cliente particular—responde a una identidad. Nuestra labor es interpretarla con precisión, porque cuando somos capaces de traducir esa identidad en forma, color y atmósfera, estamos realmente cumpliendo deseos. Y cuando las personas sienten que sus deseos fueron entendidos… se sienten felices.
Diseñar con armonía es como componer una melodía única: cada nota, cada pausa, tiene que resonar con quien va a habitar ese lugar. En proyectos corporativos, por ejemplo, esa armonía debe responder también a una imagen de marca, que se expresa a través de la teoría del color, las proporciones, la psicología de la percepción, la neutralidad visual. Todo para que el espacio evoque pertenencia, confianza y bienestar.
¿Cómo afectan elementos como la temperatura, la calidad del aire o la acústica al confort de un espacio, y cómo los abordas en tus propuestas de diseño?
Estos elementos son fundamentales. No se trata solo de estética, sino de una experiencia integral. Como profesionales del diseño, tenemos la responsabilidad de contemplar variables técnicas esenciales: uso, función, calidad y confort. Desconocerlas puede llevar a errores comunes como rebote de ruido, reflejo excesivo de luz o filtración inadecuada de rayos UV—problemas que, aunque no siempre se ven al principio, se sienten en el día a día.

Por eso, abordo cada proyecto con especificaciones precisas que integran soluciones comprobadas. Por ejemplo, las cortinas Duette® han sido una excelente aliada: no solo son visualmente bellas, sino que también ofrecen aislación térmica y acústica, lo que aporta directamente al confort ambiental y al ahorro energético del espacio.

Diseñar pensando en estos aspectos no es un lujo, es una necesidad para construir espacios habitables de verdad.
¿Nos puedes contar sobre tus últimos proyectos y cómo la correcta elección de cortinas te ayuda a marcar una diferencia en la experiencia del usuario?

Actualmente estoy especificando cortinas verticales que me encantan por su elegante reminiscencia a lo clásico, pero ahora con accionamiento eléctrico, lo que las vuelve increíblemente prácticas. Las cortinas Soft Drapery de HunterDouglas®, por ejemplo, ofrecen una amplia gama de telas con propiedades extraordinarias, ideales para crear atmósferas sofisticadas y confortables. Una de mis motivaciones actuales es volver a los grandes umbrales verticales, y estas cortinas me lo permiten.
También acabo de especificar cortinas verticales de formato 89 mm, que permiten el paso filtrado de la luz con gran estilo, y recientemente integramos toldos Green® para un centro comercial en proceso de equipamiento de tiendas. La diferencia en la experiencia del usuario es clara: no solo se percibe un ambiente más agradable, sino que se fortalece el sentido de identidad del espacio.
¿Notas un cambio en la conciencia del cliente al momento de elegir materiales y productos para sus proyectos?

Sí, definitivamente he notado un cambio. Muchos clientes se muestran cada vez más interesados en soluciones con tecnología aplicada, especialmente en telas recicladas o materiales con buen comportamiento frente a la intemperie. En zonas costeras como donde vivo y trabajo, el asoleamiento, la humedad, el viento y la salinidad afectan muchísimo los materiales, por lo que hay una conciencia creciente respecto a la durabilidad y el rendimiento técnico de cada elemento.
Las cortinas, los toldos y otros revestimientos ya no se eligen solo por su estética, sino por su capacidad de resistir, proteger y mejorar la calidad del ambiente interior. Este interés no es solo funcional: se vincula con un deseo genuino de habitar espacios más saludables, sostenibles y responsables con el entorno.
Lo que viene: diseño esencial, sofisticado y humano.
¿Cómo visualizas la evolución del interiorismo en los próximos años? ¿Crees que los espacios saludables y sustentables pasarán de ser tendencia a convertirse en la nueva norma?
Creo que en muchos países desarrollados esto ya es una realidad. La salud y la sostenibilidad dejaron de ser conceptos aspiracionales: son parte integral de las regulaciones y exigencias del diseño contemporáneo. En Chile, aún vamos un poco más lento, pero estoy convencido de que debemos ponernos al día cuanto antes. No es solo una tendencia: es una necesidad.
Actualmente estoy trabajando en un proyecto sustentable en Urubici, Santa Catarina (Brasil), y es impresionante cómo allá la normativa ambiental está profundamente fiscalizada. Desde la intervención de áreas verdes hasta el uso de materiales, todo responde a estándares internacionales. Es un modelo que deberíamos emular.
Desde lo residencial también noto un cambio. Elementos como el quincho o el jardín, que antes eran accesorios, hoy ocupan un rol protagónico en la calidad de vida de las personas. En el proyecto del Hotel Termas de Chillán, por ejemplo—nominado por Forbes como uno de los mejores destinos de ski del mundo—pusimos especial atención en el confort y en crear una experiencia de bienestar total. Involucramos artesanos, artistas y oficios tradicionales para darle identidad y alma al lugar.
Eso es lo que viene: espacios que no solo se vean bien, sino que nos hagan sentir bien y nos conecten con lo esencial.
Si tuvieras que dar un consejo a quienes están diseñando o renovando sus espacios hoy, ¿cuál sería el primer paso para crear un entorno más saludable, sin sacrificar estilo ni sofisticación?
Lo primero es buscar asesoría profesional. Diseñar un espacio es como tratar un tema de salud: se necesita conocimiento, sensibilidad y visión. Y si no es posible acceder a un profesional, entonces el consejo es comenzar por identificar tu propia identidad: tus deseos, tus hábitos, lo que te hace bien. A partir de ahí, poco a poco, ir construyendo ese lugar soñado que te contenga, te inspire y te represente.
En mi caso, trabajo con una premisa que llamo diseño elemental, basada en los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y aire. A veces, también incorporo un quinto: éter, el espíritu o el vacío, según cómo lo quieras mirar. Estos elementos nos conectan con nuestra esencia, nos alinean con la naturaleza y nos devuelven una forma de habitar más consciente y saludable. Porque al final, el estilo y la sofisticación no están reñidos con el bienestar. Al contrario: cuando un diseño es coherente, cuando nace desde el alma… todo lo demás fluye.